LA PODA DE LA VID

PODA  DE LA VID EN TIERRA DE LEON

Es tiempo de conectar con el viñedo, poda de la vid, mientras reposa durante el largo invierno, aunque los inviernos ya no son como antes, o por lo menos eso cuentan los podadores con más experiencia de la zona.

Cada año, cuando llega Enero, nos planteamos una de las prácticas culturales que más nos gusta: la poda de la vid. Y es que esta operación es un arte, un intercambio intelectual con el viñedo, un espacio para pensar y reflexionar sobre la cosecha pasada y la venidera, sobre la familia y el tiempo que las plantas llevan dando frutos sin importarles el lapso que les queda.

 

Arte y técnica, la sinergia de una relación con la vid. El arte lo imprime cada viticultor a su antojo a partir de la tradición y la experiencia, del conocimiento y la versatilidad del ser humano para adaptarse a los cambios. La técnica es un aprendizaje, un entendimiento del suelo, del clima, de los objetivos que queremos conseguir con la poda. Cómo cogemos las tijeras, qué tipo de tijeras o instrumentos utilizaremos, cuántas plantas somos capaces de podar en un jornal, qué tipo de poda voy a realizar, más larga o más corta.

¿Tengo mi propio estilo?

Cómo catar un Belote

Belote, no es solo un vino para toda la vida, es una filosofía a favor del tiempo, del paso de los años. Y este trayecto hemos aprendido amar lo que hacemos, sin prisas, creyendo firmemente en una iniciativa que ha cambiado nuestra forma de enfocar cada día.

Es tiempo de reflexionar cómo cultivamos el viñedo en el área geográfica de la Denominación de Origen Tierra de León, de caminar al son del viento que desde los páramos ambientan la campiña, y allí como en medio de la nada, entre palomares y bodegas, está localizado Roales de Campos.

En nuestra bodega subterránea, llamadas cuevas en la zona, cada cosecha da vida a los muros, a las paredes arcillosas excavadas con las manos de personas que impulsaron el conocimiento del vino en la zona y mantuvieron la ilusión por la viticultura y el germen de la variedad Prieto Picudo.

En la bodega nos encontramos con diferentes habitáculos, desde donde elaboramos el vino, las barricas y el reposo de las botellas, entre una luz tenue y el silencio necesario para que la magia suceda.

Y es aquí donde nos detenemos y abrimos un mágnum de Belote, ¿te animas a catarlo con nosotros?

Las cuevas

Las cuevas son parte inherente de la arquitectura tradicional en la zona geográfica de la Denominación de Origen Tierra de León. Bodegas excavadas en laderas con pequeña pendiente donde desde hace más de 500 años se elaboraban, criaban y conservaban los vinos en una ambiente estable y temperatura constante a lo largo de todo el año.

Lugares bajo tierra donde las barricas reposaban y las familias se reunían para dar la bienvenida a cada vendimia.

La excavación de estas bodegas requería unas condiciones particulares: una capa de arcilla muy compacta, homogénea y consistente en el subsuelo con un espesor importante que evite la existencia de una capa freática, proximidad al casco urbano y que requiera del menor movimiento de tierras posible.

Hoy en día, en Bodegas Belote, nos hemos propuesto recuperar dicha tradición, en la tierra que nos vio nacer hace ya algunos años, y apostar por la elaboración de vinos en las cuevas de Roales de Campos, como un valor cultural y aporte paisajístico a un territorio que mira hacia el enoturismo.

LAS BARRICAS DONDE EL VINO DUERME

Las barricas son espacios donde el vino intercambia aromas y sabores con la madera de roble. A nosotros nos gusta hablar de intercambio o cesión, nunca de predominio.

Cultivamos la variedad Prieto Picudo, una uva recia que soporta el paso del tiempo cuando se elabora con esmero y se realizan las prácticas culturales adecuadas. Entender el fruto desde su origen, saber hasta dónde puede llegar cada cosecha, el tiempo de crianza, la evolución, y sin lugar a duda a los consumidores. Ésta es la tarea que más nos preocupa, comprender el equilibrio entre lo que la tierra da, la labor creadora y el conocimiento cada vez más detallado y exhaustivo de las personas que hacen que cada vez amemos más lo que hacemos.

Los tipos de roble más utilizados para la elaboración de barricas son el roble francés y el roble americano. En nuestra mano estará la decisión de uno u otro según el tipo de vino que queramos obtener. El estándar de la capacidad de las barricas es el tipo bordelés, de unos 225 litros, aunque tampoco es extraño encontrar el tipo borgoñón, de 228 litros de capacidad.

Nosotros trabajamos con roble francés y americano, buscamos mantener la frescura, el componente varietal de nuestros vinos, el recuerdo a la tierra y el origen como factor imborrable.

LA VENDIMIA EN TIERRA DE LEÓN

Hace años solíamos esperar la llegada de la vendimia como una fiesta en familia, donde nos reuníamos para celebrar la nueva cosecha. Salíamos temprano al viñedo, recorríamos las calles entre las cepas, acariciábamos el fruto y veíamos como los adultos llenaban los cestos con uvas coloreadas. El aroma en la bodega se nos grabó en la memoria, una mezcla entre goloso, el sabor de los primeros mostos y la acidez del otoño.

La clave para lograr una óptima vendimia es la elección de la fecha que dependerá de los factores de maduración de las uvas y del tipo de vino que queramos elaborar.

Pero ante y sobre todo la vendimia es una puesta a punto de la bodega, planificar, crear, desarrollar nuevos conceptos y creer firmemente en lo que hacemos cada año.

Aquí reside la magia del vino, cada cosecha cambiante, cada ciclo vital de un cultivo vivo y enérgico que se renueva y regenera anualmente. Y no nos olvidemos de la climatología, de la inexactitud de la agricultura cuando miramos al cielo y las nubes amenazan lluvia.

La vendimia solo es el fin de un ciclo, la clave está en mimar y cuidar el viñedo el resto del año para poder anticiparnos y afrontar los cambios inesperados con decisión y destreza.