En las cuevas que componen nuestra bodega, se respira prieto picudo. Esta variedad tan especial que llevamos como bandera en Bodegas Belote y que representa a la Denominación de Origen León a la que con mucho orgullo, pertenecemos.  Las cuevas bodega de Tierra de Campos tienen mucho que decir en cuanto a la manera en que elaboramos los vinos. Buscamos la tradición, el origen del vino a través de nuestra propia historia y, de esta manera, aportar un criterio al desarrollo de la prieto picudo dentro de nuestra bodega, aportándole el carácter que hacen reconocidos a nuestros vinos. 

¿Por qué es tan especial la prieto picudo? 

De características similares a la Tempranillo, la prieto picudo es una variedad muy fácil de distinguir. De racimo pequeño y compacto, le viene su nombre precisamente de esta característica: “prieto”, por la configuración del racimo; y “picudo”, porque la forma de la uva se asemeja a la de una pelota de rugby. Es una variedad tinta muy resistente a la sequía, con mucha materia colorante, con una acidez notable y con gran cantidad de azúcar y tanino, lo que le aporta a los vinos cuerpo y cierta consistencia, siendo estos muy aromáticos y de gran personalidad, recordando a veces a variedades como la Mencía.

Esta uva, junto con la variedad Albarín dentro de las variedades blancas, es considerada una “reliquia” de la viticultura leonesa que demuestra que, con la dedicación y trabajo que se merece, es capaz de lograr excelentes vinos, como es el caso, sin ir más lejos, de todos nuestros vinos tintos y rosados, realizados de modo íntegro con la prieto picudo como única variedad. Nuestro objetivo es la realización de vinos personales, alejados de conceptos de vino más comercial, y el trabajo con esta variedad, tan sumamente personal, nos permite lograrlo con procesos de vinificación de mínima intervención.

El secreto de esta uva y el motivo por el que es tan especial en nuestra Tierra de Campos, está en sus tierras y en las diferencias de temperatura existentes durante el periodo estival entre el día y la noche, que es algo que cualquier que haya visitado nuestra tierra, lo habrá seguro comprobado. Esto le permite a la planta llevar a cabo los procesos de respiración celular que favorecen el desarrollo de la acidez natural tan característica de esta uva, aportándole muchísima expresión antes incluso, de meterla en depósito.

¿Ya la conocéis? Si sois de por aquí seguro que sí, pero si aún no la habéis probado… no os olvidéis de pedir cualquier de nuestros vinos de prieto picudo.

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