Hemos comenzado un nuevo año. ¡Bienvenido 2019! Y lo hemos hecho brindando con nuestros vinos de cueva, en formato magnum, y en familia. Despacio, como se hacen las cosas que merecen la pena.

La semana avanza y antes de que nos demos cuenta el calendario cambiará de dígito y empezará otro mes. Nosotros seguiremos creyendo en cada día que pase como el más ilusionaste de nuestras vidas. Y no es para menos. Dos mil dieciocho ha sido un año cargado de emociones y reconocimientos. En la bodega-cueva los vinos encuentran su propio camino. Las últimas elaboraciones dotan de continuidad al proyecto bajo el Belote y nosotros pensamos en ampliar la profundidad de la cueva. ¡Queremos seguir soñando!

Bodegas Belote nació de cuatro personas que hemos conocido la realidad del pueblo, de Roales de Campos y su tradición vinícola desde el siglo pasado. Os lo hemos comentado alguna vez: en Roales había más de mil hectáreas de viñedo a principios del siglo veinte. El pueblo albergaba una cooperativa y se producía el vino para calmar la sed de los habitantes de la zona. Todo aquello desapareció del mismo modo que el sol se pone en el páramo de Tierra de Campos.

No somos mucho de límites geográficos, ni líneas en el mapa. Estamos abiertos al mundo y tenemos claro un precepto: elaborar vinos y recuperar la tradición vinícola de nuestro pueblo.

LOS VINOS DE BELOTE EN FORMATO MAGNUM

Cuando comenzamos a embotellar la cosecha 2012 tuvimos claro que nuestros vinos se expresaban mucho mejor en una botella de ciento cincuenta centilitros. Un magnum. El equivalente a dos botellas de las de toda la vida. Delicadeza, frescura, autenticidad. De hecho, la primera añada la comercializamos solo en botellas magnum.

Cuando abrimos alguna botella de 2012 en la bodega siempre nos sorprendemos. ¡Cómo está aquel primer Belote! ¡Qué bien le sienta el paso del tiempo! Somos creyentes del valor de la cueva, de la parte inherente que aporta a nuestros vinos de Prieto Picudo.

A finales de 2018 embotellamos una nueva marca de dos vinos naturales: Caverno. Un vino blanco y otro rosado elaborados en tinaja de barro en busca de los vinos que hacían nuestros abuelos en la cueva. ¡Ah! y en formato magnum. Vinos con potencial de diferenciación que nos muestran un camino a seguir, una ilusión.

Somos vinos de cueva. ¿Queréis conocerlos?

 

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